Navegando en catamarán

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Seguimos en verano, y los planes que nos ofrece el buen tiempo continúan. En esta ocasión, nos vamos a Huelva para montarnos por primera vez en un catamarán. Después de este día, poco nos faltará para poder participar en la America´s Cup.

Un catamarán es un barco que consta de dos partes que están unidas por un tipo de marco. Se trata de un tipo de embarcación que se utiliza para la navegación deportiva y de ocio, y para los que no entendemos nada de este mundo, tienen unas velas muy chulas de colores, que se distinguen entre otro tipo de embarcaciones cuando están en un muelle o en la playa.

Llegamos a la Escuela Internacional de Vela en el Rompido, con cero experiencia en navegación, pero con muchas ganas de aprender. Nada más llegar nos recibió Raúl, quien nos iba  a impartir el curso de vela ligera, y empezamos la clase de conocimientos teóricos.

El lugar físico, donde está instalado el club, puede sacarse mucho más partido. Hacer mucho más potente su marca y expandirla, transmitir una imagen moderna, a la vez que familiar acorde a lo que comunica su personal, con un trato excelente y muy agradable que te hace sentir cómodo desde el minuto uno, como por ejemplo con una presencia en redes sociales que interactúe con todas las personas que pasan por la Escuela.

Una vez acomodados en el quiosco de madera, un torbellino de nombres empezaron a llenar la pizarra, pero nuestro monitor se preocupó de no saturarnos y remarcó lo más importante.

Y en menos de una hora ya estábamos encima del catamarán. Pero antes de disfrutar de la navegación, viene una parte importante del viaje: el montaje de la embarcación. Aquí ya hay que entender de vientos, de nudos marineros (nosotros aprendimos a hacer el as de guía, el ocho y la vuelta de escota) y al menos los nombres principales de las partes más importantes del catamarán, como el foque, la escota o el timón.

Una vez que está listo el catamarán, nos vamos al agua. Lo más difícil es salir del puerto, aprovechando la dirección y fuerza del viento. Y una vez conseguido esto, Raúl nos fue enseñando como virar y trasluchar (girar el catamarán a través de y con el viento) prestando atención a cómo conseguir que el barco se mueva de nuevo si se queda atascado en medio de un giro.

Y con estas nociones básicas, pasamos un día genial a bordo del catamarán, que sin duda repetiremos dentro de poco. Por eso os invito a que probéis esta experiencia apta para lobos de mar y novatos del mundo marinero.

 

 

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